free counters
Mostrando entradas con la etiqueta Carta abierta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carta abierta. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de abril de 2011

Con Javier Sicilia en Cuernavaca, por Eduardo Vázquez Martín

Poetas en la web difunde el mensaje que, desde su campamento en la ciudad de Cuernavaca nos manda Javier Sicilia, a través de Eduardo Vázquez Martín, a todos los que en México padecemos el clima de inseguridad y nos solidarizamos con su demanda de justicia y paz para el país.



Con Javier Sicilia en Cuernavaca
Eduardo Vázquez Martín

Ayer visité a Javier Sicilia en su campamento de Cuernavaca. Rescato algo de lo que nos dijo a quienes pudimos acompañarlo. En primer lugar dijo que no se pensaba dejar utilizar, y les envió un pensaje a las izquierdas y las derechas, al gobierno y medios de comunicación, para que no pretendan usar su dolor y su fuerza. También les dijo a quienes le piden que levante su campamento que no lo va a hacer, y en particular se dirigió a Ciro Gómez Leyva, quien sostiene que su actitud puede convertirlo en un martir. A él le dijo que no quiere ser un martir pero él esta llamándonos a movilizarnos, a salir a la calle, y no a escondernos cada uno en nuestro miedo, y que por eso seguiría ahi. También dijo que su lucha era desde su fe y su debilidad. "Nada hay más débil que el amor. Nadie mas débil que el amor de Jesus, que nació en un pecebre de paja y murió como un bandido". Después leyó Piedra de sol, de Octavio Paz, y terminó su lectura sosteniendo el libro de Paz y diciendo que la poesía y la palabra son los principales aliados contra el odio y la barbarie.

Personalmente me pidió que no lo dejemos solo, y es ese el mensaje que deseo transmitirles este domingo.

domingo, 3 de abril de 2011

Carta abierta a Fernando García Ramírez

Carta abierta a Fernando García Ramírez

Estimado Fernando:

Me tomo la libertad de redactar esta carta y dirigírtela porque no pude evitar notar que casi a partir que se dio la noticia del asesinato de Juan Francisco Sicilia, hijo de nuestro amigo y colega, el ya no poeta Javier Sicilia, y otras seis personas en la ciudad de Cuernavaca, tu actividad en la red social que muchos compartimos, facebook, se desvaneció en el silencio casi total. No es que me preocupe, pero hasta antes de esa malhadada ocasión, tú solías participar con una energía febril no sólo en tu propio muro, sino en el de muchos de nosotros, y muchos nos acostumbramos a verte como un generoso padre liberal que constantemente tiene y tenía que reconvenir a sus hijos virtuales en la red porque no saben comportarse en sociedad: dicen malas palabras en voz alta, comen con la boca llena, hacen ruido al masticar, eructan en la mesa, y cosas virtualmente por el estilo. Tu presencia siempre nos ha parecido a muchos necesaria, si bien no compartimos tu credo liberal –ya sabes, Fernando, cómo suelen (solemos) ser algunos hijos; no reconocemos nuestra herencia– porque tus señalamientos nos sirven de contraste para poder observar, o al menos intentarlo, la recta senda y no perdernos en el caos y el desorden a que nuestra adolecente edad nos hace proclives.

Recuerdo que, al menos en mi caso, la última vez que me reconviniste por abrir mi bocaza fue hace una semana, exactamente, cuando lleno de furia juvenil le exigí, virtualmente, a Jelipillo que se llevara su guerra de mierda a otra parte. Después de eso ya no volví (volvimos) a saber de ti. Ese mismo día empezó a circular por la red, en los muros de muchos de nosotros, peticiones de firmar una carta en protesta y de solidaridad con las víctimas del asesinato en Cuernavaca, incluido Javier Sicilia. Las actividades de protesta se multiplicaron tanto en el mundo virtual como en el real, e incluso a muchos nos llegó un correo originalmente enviado por Eduardo Hurtado, pidiéndonos firmar esa carta abierta que se publicó el pasado viernes 1° de abril por La Jornada. Y allí de nuevo me sorprendió no ver tu nombre.

Y no pude evitar preguntarme por qué razón no firmaste la carta. No es que tenga el atrevimiento de que nuestro padre liberal nos dé cuentas de qué hace o no, y por qué; hay cosas que un padre debe hacer y los hijos no tienen por qué exigir o pedir cuentas. Pero no dejó de tomarme por sorpresa. Busqué una respuesta en la más reciente edición de Letras Libres, y salvo un texto en los blogs de la Redacción (que no significan una toma de postura oficial de la revista) firmado por Eduardo Vázquez Martín y redactado en primera persona, no encontré nada que pudiera considerarse una reacción oficial de la revista.

Tal vez no te enteraste de las protestas populares (sí, ya sabemos que te desagrada esa expresión, pero qué se le va a hacer) porque los medios informativos que tú lees sí firmaron el acuerdo para la información que Iniciativa México propuso, y entre las medidas adoptadas allí está la de dimensionar los acontecimientos, y muy probablemente el periódico o periódicos que lees decidieron hacer eso: dimensionar las muertes: siete muertos en Cuernavaca contra doce mil en Japón, no vale ni la pena informarlo.

O tal vez estás (o están los liberales) más preocupado por las revueltas en Libia, por el posible derrocamiento de ese tirano malvado y sanguinario, antidemocrático, que no adopta el credo liberal y democrático hoy predominante en el mundo. Tal vez te recuerde la revolución de terciopelo en Praga, o el deseo de ver a un pueblo eliminar la dictadura que impide el cultivo de las virtudes occidentales del liberalismo y la economía de mercado. Allí sí se está escribiendo Historia, no como en Cuernavaca, o el DF. Sí eso podría ser.

En la carta se habla de “miembros de la comunidad cultural, académica y artística del país”, y me dije: tal vez Fernando no se sienta parte de ninguna de esas comunidades. Podría ser. Tal vez debieron incluir a la “comunidad liberal” para que así pudieras identificarte (o pudieran hacerlo otros) con alguna comunidad en particular y así asentar su firma. Sí, es posible. Pero hay varios amigos en común que comparten el credo liberal que profesas, o al menos que son cercanos al mismo, y que sí firmaron la carta.

Tal vez sea porque se trata de una carta donde hay de dulce, de chile y de manteca entre sus signatarios, y un buen padre liberal debe conservar la ecuanimidad y no mezclar todo tipo de aguas en un mismo balde, so pena de contaminar los recursos acuíferos de la familia. Si, podría ser eso.

Podría deberse también a que no compartes la visión crítica del periódico que publicó la carta. Sí, definitivamente, eso podría ser. ¿Cómo se atreven esos rojillos a no darle crédito al señor Presidente por lo que hace por todos nosotros, él, el impoluto –sea lo que sea que eso signifique?

O tal vez sea porque en el primer párrafo de la carta se habla “de la inoperante estrategia diseñada por el gobierno de México para combatir el narcotráfico y del fracaso de una guerra cuya verdadera naturaleza se quiere ocultar a través de diversas maniobras, como la de bautizarla con eufemismos destinados a velar la realidad”. Y es probable que tú no puedas signar una afirmación tan temeraria. Sí, sabemos que tú sí crees que la guerra contra el narco y la estrategia por la seguridad sí son operantes y efectivas, y que las muertes, por cuan dolorosas y terribles, son necesarias para llegar a la tierra prometida que el Moisés que nos guía conoce. Sí, eso podría ser. O tal vez para ti no se trata de una guerra, como dijo una vez ese profeta arrodillado llamado Carlos Marín.

O tal vez se deba a que el credo liberal propone actuar sosegadamente, sin la cabeza caliente, pensar las cosas con calma y ya serenados los ánimos, adoptar una postura pública. Tal vez el credo liberal impele a adoptar los tiempos que los espacios impresos permiten, y dado que Letras Libres sale una vez al mes, y los asesinatos sucedieron casi al finalizar el mes de abril, tendremos que esperar al próximo número, el de mayo, para saber la postura oficial de los liberales (o tal vez el lunes la revista publique algo en su versión electrónica). Sí, eso también podría ser. Aunque me pregunto, de manera retórica, por supuesto, si Octavio Paz habría actuado de esa forma.

Tal vez te solidarizaste con Javier Sicilia en privado y te pareció innecesario firmar la carta reproducida el viernes y hacer pública tu posición al respecto. La modestia liberal ha sido siempre una virtud mal entendida por la juventud revoltosa, lo sabemos.

O tal vez no lo hiciste porque no consultaste tu charola de correo electrónico, como muchos hacemos diariamente, ni viste el facebook, y no te enteraste. Pero incluso tu cuñado, José Emilia Pacheco, quien no forma parte de esta comunidad virtual, la firmó; tal vez no se tomó la molestia de preguntarte si tú ya la habías firmado. Misterious ways!!!

Cualquiera hayan sido las razones que te llevaron, Fernando, a guardar silencio ante los acontecimientos que indignan a una cada día mayor parte de la población (que de todas maneras es una minoría resentida y malagradecida, lo sabemos muy bien por las estadísticas que así lo demuestran), espero que entiendas estas graves efusiones de tus jóvenes hijos virtuales. Queremos que sepas que se te extraña en la vida virtual de las redes sociales. No te pedimos que nos des razón de tus actos, de tus palabras y de tus omisiones o ausencias. Sabemos que eres un buen padre virtual liberal que sólo busca lo mejor por sus rebeldes hijos virtuales.

Sólo esperamos que para cuando la comunidad liberal adopte una postura oficial, la correcta, lo sabemos, dentro de un mes, no sea demasiado tarde, y no haya más asesinados. Tus hijos virtuales iremos a la marcha del miércoles, y sabemos que no apruebas que seamos tan rejegos ni tan rebeldes, pero ya sabes lo que decía Edgar Alan Poe: la adolescencia es una enfermedad que se cura con la edad. Te prometemos mantener la cordura y no avergonzarte con nuestros actos.

Te saluda, afectuosamente,

José Manuel Recillas